Soltad las, soltadlas, amarras
Hoy oídme oir la radio y contaros mi historia. Erase una vez un chico que llegó a una entrevista de trabajo en un electrohíper cualquiera. Ilusión y ganas no le faltaban, así que entró con decisión indecisa y dijo, Soy Pablo Serrano y venía a una entrevista de trabajo a a las 6, Vale, espera, le contestaron. Luego me (le) hicieron pasar a una sala con una mesa, dos o tres sillas y un hombre. El entrevistador (el hombre) me hizo, obviamente, una pequeña entrevista, que supongo no diferirá en demasía de las q se suelen hacer en este tipo d eventos. Lo que sí que es reseñable, más allá del resultado de la misma, que no fue bueno, o al menos todo lo bueno que yo esperaba, más que nada porque me hizo un par de preguntas capciosas y pinché en hueso, aunque hay veces, amigos, en que me trago los huesos (los de las olivas, por ejemplo), y bueno, lo que sí es reseñable, decíamos, es (era) (¿estoy hablando en pasado o en presente? Joer que lío) su cara.
No su cara, perdón, sino su parte más importante. Así es, este hombre, o lo que sea, era incapaz de hablar con fluidez con los ojos abiertos, cuando hablaba con cierta extensión se le cerraban y, estando cerrados, parpadeaban constantemente. Uno, en su fuero interno, sea lo que sea uno y sea lo que sea el fuero interno, se pregunta cómo se puede confiar en alguien, un director de personal, o lo que sea, que no te mira a la cara mientras te habla. Supongo que se tratará, más bien, d un tic nervioso, de lo que se colige que en realidad era yo el que le ponía nervioso. Feo soy, y lo seré, pero no sabia q lo fuese hasta el extremo de poner nervioso a nadie. Seguiremos informando.
No su cara, perdón, sino su parte más importante. Así es, este hombre, o lo que sea, era incapaz de hablar con fluidez con los ojos abiertos, cuando hablaba con cierta extensión se le cerraban y, estando cerrados, parpadeaban constantemente. Uno, en su fuero interno, sea lo que sea uno y sea lo que sea el fuero interno, se pregunta cómo se puede confiar en alguien, un director de personal, o lo que sea, que no te mira a la cara mientras te habla. Supongo que se tratará, más bien, d un tic nervioso, de lo que se colige que en realidad era yo el que le ponía nervioso. Feo soy, y lo seré, pero no sabia q lo fuese hasta el extremo de poner nervioso a nadie. Seguiremos informando.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home